Preguntas frecuentes

Aquí puedes encontrar respuesta a algunas dudas habituales antes de empezar un proceso terapéutico. Si hay algo que no aparece o quieres contarme tu caso concreto, puedes escribirme y lo valoramos con calma.

Acudir a terapia puede ayudarte a entender mejor lo que te está ocurriendo, poner palabras a tu malestar y encontrar formas más saludables de afrontarlo.

No es necesario esperar a estar al límite. A veces se empieza un proceso terapéutico por ansiedad, tristeza, bloqueo, sobrecarga, dificultades en las relaciones, cambios vitales o simplemente porque sientes que necesitas un espacio propio donde parar, ordenar y cuidarte.

Las sesiones tienen una duración aproximada de 55 minutos y se realizan principalmente por videollamada, mediante una plataforma segura.

En las primeras sesiones dedicaremos tiempo a establecer vínculo, entender qué te trae a terapia, qué está ocurriendo en tu vida y qué objetivos tendría sentido trabajar. A partir de ahí, iremos construyendo un proceso adaptado a tu situación, combinando reflexión, comprensión del malestar y herramientas prácticas para el día a día.

La terapia no funciona como una solución inmediata ni igual para todas las personas. Su objetivo no es “borrar” lo que ocurre, sino ayudarte a comprender mejor tu malestar, desarrollar recursos y relacionarte de otra manera con lo que estás viviendo.

En muchos casos, el proceso terapéutico ayuda a reducir síntomas, tomar decisiones con más claridad, mejorar la regulación emocional y recuperar sensación de control o equilibrio. Iremos revisando juntas/os los avances y ajustando el trabajo a lo que necesites.

Lo primero es realizar un diagnóstico de cada caso y después se elabora un tratamiento personalizado para cada paciente. Existe la falsa creencia de que las intervenciones psicológicas son procesos largos, pero esto no suele ser así: la duración de la terapia está marcado por las necesidades particulares de cada caso y de cada persona. Algunos problemas se solucionan con una breve orientación mientras que otros requieren de más trabajo y frecuencia de sesiones, que irá disminuyendo según vayan apareciendo signos de mejora hasta que ya no sea necesario el acompañamiento de la profesional. Por tanto, la duración depende del trastorno, su intensidad, la personalidad del paciente y su implicación y evolución al tratamiento. Las fases que seguiremos durante el trabajo conjunto serán cuatro:

  • Evaluación: identificaremos el problema a través de una entrevista, cuestionarios o registros para conocer su origen, entender por qué se mantiene en el tiempo y tratar de acotarlo
  • Establecer objetivos del proceso terapéutico: una vez realizada la evaluación estableceremos una hipótesis sobre las causas y mantenimiento del problema y el estado actual para, a continuación, establecer de forma conjunta los objetivos a lograr, mejorar, aprender o cambiar
  • Intervención, psicoeducación y práctica: a través de técnicas adaptadas a tu situación y tu objetivo adquirirás nuevos recursos, habilidades, conocimientos y herramientas alternativas para hacer frente a las situaciones conflictivas de tu día a día. Esta es la parte que más implicación y compromiso requiere de tu parte, pero es donde sucede la magia
  • Seguimiento de los avances: una vez logrados los objetivos terapéuticos es importante no bajar la guardia y mantener los nuevos recursos que nos han ayudado a recuperar tu bienestar. En esta fase del proceso harás frente al problema de forma autónoma y contactaremos más distanciada en el tiempo para garantizar tu progreso

Si necesitas cancelar o cambiar una cita, te pido que me avises con al menos 24 horas de antelación para poder reorganizar la agenda.

Las sesiones canceladas con menos antelación podrán ser cobradas, salvo causa justificada. Si surge un imprevisto, lo hablamos y buscamos la mejor forma de reorganizar la sesión.

El acceso al historial clínico está limitado exclusivamente al profesional implicado en el tratamiento del paciente. El acceso por parte de otras personas sin consentimiento previo y expreso, ya sean otros médicos o familiares, está totalmente prohibido. Por ello, siempre firmaremos el primer día un contrato de confidencialidad. 

Solo existen excepciones muy concretas recogidas por la ley, relacionadas con situaciones de riesgo grave para la propia persona o para otras personas. Si en algún momento fuera necesario actuar por seguridad, se hablaría contigo de la forma más clara y cuidadosa posible.